Family zen rooibos chai

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Bebidas + batidos / Desayunos + snacks / Recetas / sin gluten / vegano

Me fascina ver cómo el paso a una estación nueva  nos hace ir cambiando rutinas.  No sólo cambian las verduras y las frutas de estación, sino lo que nos apetece comer o beber. Yo antes siempre tenía un desayuno fijo que no solía cambiar en el transcurso del año. Pero desde que presto más atención a lo que realmente me pide el cuerpo, observo como el fluir instintivamente me guía. Esto no es tarea fácil, en un mundo hiperconectado virtualmente y donde todo va rápido. Parece que las distintas temporadas son percibidas simplemente por la cantidad de ropa que llevamos encima o si estamos o no de vacaciones. Hay una enorme desconexión con la naturaleza (vivas en una ciudad o en el campo) y con nosotros mismos.

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El otoño por ejemplo, es una época de transición hacia el frío invernal,y somos más vulnerables a nivel inmunitario. Los días se hacen cada vez más cortos y nos olvidamos que es una época donde necesitamos descansar y parar el ritmo  frenético que llevamos, para ocuparnos un poco de nosotros mismos. Queremos hacer muchas cosas (y hacerlas bien) para llenar nuestras expectativas (y la de los demás) y eso nos agota. Es difícil ver el limite de nuestra resistencia física y cuando queremos darnos cuenta, ya nos ha dado el yuyu.

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La receta de hoy es un recordatorio para parar, para reconectarse con uno mismo y con los que nos rodean. Hacer un chai es como hacer un ritual de magia. Como hacer una pócima secreta. Usas especias como canela, vainilla, cardamomo,  jengibre o clavo que son medicinales: digestivas, antiinflamatorias, expectorantes, diuréticas, astringentes, estimulantes o antisépticas que dan calor al cuerpo. Las machacas en un mortero (tarea preferida de mi hijo), las hierves, añades el rooibos y lo dejas reposar. Cada paso es un recordatorio, de que cada cosa necesita su tiempo de maduración y recuerda una importante virtud: la paciencia.

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En este caso, aunque en la India es tradicional hacerlo con leche de vaca y té negro, yo opto por usar té rooibos y mi leche de almendras . El rooibos, contrariamente a lo que mucha gente cree no es un té. No sólo porque no tiene teína ( de ahi que sea perfecto para niños ) sino porque proviene de un arbusto de origen sudafricano. Su mayor beneficio es que tiene aspalatin, un antioxidante muy potente que ayuda a luchar contra los radicales libres. Tiene además propiedades antiinflamatorias y digestivas, ayuda al cuerpo a deshincharse ya que regula la retención de líquidos, es un potente remineralizante, depura el organismo, especialmente el hígado, combate el estrés y por su alto contenido en magnesio, flúor y calcio ayuda a mantener los huesos fuertes.

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Y qué pasa si juntamos especias y rooibos juntos? Pues que tenemos una bebida sanadora que es perfecta para estos tiempos otoñales. Una pócima enraizada con la tradición Ayurveda de la India, que nos recuerda que cada estación tiene un ritmo que debe reflejarse en nuestra dieta y nuestras rutinas. El otoño es la época donde introducir elementos que nos calienten y nos enraícen,  sin olvidarnos de descansar adecuadamente.

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No esperéis más, comprad las especias en grano y  probar esta poción mágica todo la familia junta, transformarla en tradición otoñal (e invernal) si os gusta y dejaréis un legado a vuestros hijos que no tiene precio. Podéis usar las especias que más os gusten y crear vuestra versión. Yo hago el doble de cantidad y lo que no consumo lo dejo en una botella de cristal y al día siguiente sólo tengo que calentarlo. Te recomiendo entonces que dejes la vaina de vainilla en la botella para que infusione aún más.

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Os puedo asegurar, que sentarse en el sofá con una manta, las manos alrededor de la taza humeante, oler su aroma y si tienes suerte, mirar las llamas de la chimenea, es un regalo para todos tus sentidos, tu cuerpo y tu alma. Suena una poco cursi, pero así es!

 

 

Ingredientes ( 4 personas)

10 gr de jengibre fresco

1 vaina de vainilla usada ( sin semillas )

1/8 tsp de pimienta en grano

1/2 palo de canela

1 tsp de semillas de hinojo

8 ud de clavos

10 ud de semillas de cardamomo

3 tbsp de rooibos

700 ml de agua

400 ml de leche de almendra

1 tbsp de miel cruda (al gusto)

canela en polvo para espolvorear

Preparación

  1. Corta en rodajas el jengibre sin pelarlo y ponlo en una olla con el agua y la vaina de vainilla.
  2. En un mortero machaca la pimienta, el palo de canela, las semillas de hinojo y cardamomo y el clavo. No hace falta hacer un polvo simplemente romper un poco las semillas para que suelten su aroma. Ponlas en la olla al fuego, cuando empiece a hervir, bájalo al mínimo y tápalo. Deja cocer 10 minutos.
  3. Retira del fuego, añade el rooibos y deja reposar 10 minutos tapado.
  4. Cuélalo todo en otro cazo mediano y añade la leche de almendras. Ponlo al fuego de nuevo hasta que casi hierva. Apaga el fuego y añade la miel.
  5. Sírvelo en tazas o vasos y espolvorea un poco de canela molida por encima.
  6. Disfruta!

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